Comportamientos estúpidos y repugnantes

Ayer visité una guardería con mi hijo, un bebé de menos de tres meses. En cada una de las clases en las que entramos, los niños y niñas de uno y dos años se arremolinaban nerviosos y sonrientes en torno a él para decirle hola y darle un beso.

Recordé a Rousseau y su concepto de que el hombre es bueno por su propia naturaleza, hasta que la sociedad le corrompe.

Cómo será la sociedad en la que vivimos para que esos niños tiernos e inocentes degeneren hasta convertirse en una caterva de adultos, como la que el pasado martes difundió y comentó jocosamente en twitter un vídeo íntimo de contenido sexual presuntamente protagonizado por menores.

Hoy todos miran hacia otro lado, como si no fuera con ellos, pero el hashtag con el que se etiquetó el vídeo (que no repito, por petición expresa de la @policia) llegó a ser Trending Topic nacional, para bochorno patrio.

Quienes colgaron ese vídeo son infinitamente estúpidos e ignorantes. Estúpidos porque piensan que el cobijo de su teclado les concede un anonimato que no es tal e ignorantes porque no advierten que con su miserable comportamiento están cometiendo un grave delito.

Ojalá se lleven un buen susto por ello. Sigue leyendo

Por qué me gusta Juan Carlos Aragón

Hace tiempo ya que reparto discrecionalmente mis filias y mis fobias, sin necesidad de justificarlas ante nadie.

No necesito aprobación para sentir que me apasiona la obra de Juan Carlos Aragón, por más que en los últimos tiempos sus seguidores sintamos la sombra de la sospecha del pecado del fanatismo.

Entiendo a quien no acierte a comprender por qué me/nos gusta Juan Carlos. No tiene la talentosa regularidad de Bienvenido, la simpática sencillez de los Carapapas, la sensibilidad de Tino, el gusto cantando de Quiñones, el gaditanismo de Martín o la llave del arte carnavalesco, que se llevó consigo Martínez Ares.

Con Aragón, sin embargo, se cumple una máxima creativa, la de la obsolescencia diferida de la obra de arte, que lejos de agotarse gana profundidad y significado en cada una de sus nuevas revisiones. Sigue leyendo

La autoridad moral de este gobierno

Siempre he sido una persona inusualmente bien pensada, incluso con el paso de los años, cuando el amargor de la vida te va envenenando la inocencia.

Por eso estoy dispuesto a conceder el beneficio de la duda a nuestro presidente y a la cúpula del PP, por encima de la duda razonable, en lo que se refiere a la cloaca suiza que custodiaba su tesorero.

Y defiendo la presunción de inocencia, como pilar inamovible del estado de Derecho, se sea banquero, presidente del gobierno o fontanero jubilado.

Sucede, señor Rajoy, que la presunción de inocencia es un concepto jurídico que se dilucida en los tribunales. Pero usted es político, concretamente el legítimo presidente de esta nuestra nación, porque se ganó la abrumadora confianza de mis conciudadanos.

Y sepa, señor Rajoy, que la confianza es privativa y discrecional, cada uno la administra como bien le parece y cuesta mucho más ganarla que perderla.

Para ejercer la autoridad de una manera legítima –en el fondo, no solo en la forma- es imprescindible además disponer de autoridad moral, una virtud que se basa en la ejemplaridad y la coherencia en la praxis diaria.

La autoridad moral y la confianza se esfuman cuando el pueblo llano siente que los genitales políticos de su gobierno están apresados por un presunto mafioso financiero, que dice disponer de cajas que dinamitarían al partido gobernante, que como única respuesta emprende una huida hacia adelante aferrado a la quimera de la amnesia colectiva que algún día llegará. Sigue leyendo

¡Viva el PP!

Daniel apenas acaba de cumplir cincuenta madrugadas de desvelos; hoy, con mi cadáver laboral aún caliente, apenas se cumplen cinco días desde que firmé mi finiquito.

Soy un Padre Parado por primera vez en mi vida.

Ahora que he sido atrapado por la sombra del desempleo, disfruto el alivio del que se siente cansado de huir, sereno en mi constatación de que este implacable enemigo terminaría por atraparme. Miro a mi hijo en su recién estrenada inocencia y experimento la tentación de sentirme culpable.

Mas no perderé un minuto en ello.

Donde muchos ven un vacío insuperable, sólo quiero otear un horizonte de retos por conquistar. Una ventana a los sueños empolvados por la rutina mensual de ganarme la vida en un trabajo que me es ajeno.

Como los pistoleros más rápidos del antiguo Oeste, que alquilaban su revólver por un puñado de monedas de oro, mi teclado y mi palabra quedan al designio del mejor postor, siempre que mis escrúpulos no me impidan aceptar algún encargo, un discreto lujo que aún puedo concederme. Sigue leyendo

¿Y tú me lo preguntas? El abismo fiscal eres tú

“¿Qué es el abismo fiscal?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.

¡Qué es el abismo fiscal! ¿Y tú me lo preguntas?
El abismo fiscal eres tú”.

Quedan tres días y no hay acuerdo para el abismo fiscal. Demócratas y republicanos siguen reunidos buscando un acuerdo a falta de 48 horas. Estados Unidos se acerca al abismo y el mundo entero contiene la respiración mientras ve su economía despeñarse por un nuevo precipicio…

Muchos españoles probablemente no saben qué es el abismo fiscal, pero ansiaban que Barack lo arreglara a tiempo, como así ha sucedido. No hace falta ser un experto económico para entender que tras el abismo viene la caída, el sufrimiento y un incierto final que es preferible evitar.

Sea lo que sea, si se llama abismo fiscal, no lo queremos.

Oiga, pero es que de forma simplificada el abismo fiscal es una subida de impuestos a las clases medias y una reducción del gasto público. ¿Le suena?

Ah, a eso en España lo llamamos austeridad. Sigue leyendo

Lágrimas por los despidos

Hoy pensaba escribir del fin del mundo, pero la realidad ha llamado a mi puerta.

Por tercera vez en lo que va de año, varios compañeros han sido despedidos en la empresa en que trabajo. Otra ceremonia de la confusión, una nueva lista fatídica de nombres que se va rellenando conforme los damnificados abandonan el despacho que franquea el temido umbral del desempleo.

Luego llegan los abrazos y las lágrimas. El alivio culpable de los que se quedan frente al vacío inconsolable de quienes se van.

La misma tarde de autos he tenido la ocurrencia, probablemente desafortunada, de bromear con otros compañeros y reír un poco para conseguir que el aire se hiciera menos denso a nuestro alrededor y el ambiente dejara de oprimirnos a la altura del nudo de la corbata. Sigue leyendo

La muerte de una tecla

Un acontecimiento aparentemente fortuito me tiene extrañamente turbado.

Una mañana de fin de semana, al sentarme a trabajar en el ordenador, observé que se había desprendido una tecla del portátil en el que habitualmente escribo.

Esto me permitió un primer hallazgo: observar por dentro las entrañas del mecanismo con el que doy a luz mis textos. Dos minúsculos enganches en la parte trasera de la tecla, que intenté repetidamente ensamblar con la base del teclado fijada al portátil.

Como era de esperar teniendo en cuenta mi escasa habilidad manual, no conseguí recomponer la tecla, que tuve que dejar apoyada cerca de su hueco ahora vacío para recordar el símbolo que desde ahora nacería de aquella herida de mi ordenador.

Fue entonces cuando percibí que de todos los símbolos existentes había ido a perder la intrascendente comilla simple y la significativa interrogación final. Sigue leyendo

Elige qué parte de tu cuerpo prefieres cortarte

Un terrible y despiadado asesino en serie viene a buscarte. Tras de sí arrastra un reguero de sangre y de víctimas inocentes que nada pudieron hacer por salvarse. Tampoco tú tienes nada que hacer. Ha puesto sus ojos en ti y tu final es inevitable, salvo que propicies tu propia mutilación.

Ya sé que no te parece buena idea y que es una putada que entre tod@s te haya elegido a ti. Pero te aseguro que no tienes otra salida. Prescindir voluntariamente de alguna de las partes menos valiosas de tu cuerpo siempre será mejor que ser despedazad@ por él. Es hora de que priorices aquel miembro de tu anatomía del que estarías dispuesto a deshacerte.

Un meñique. ¿Que como lo he averiguado? Llevo mucho tiempo persiguiendo a este matarife y casi todo el mundo se inclina por esta elección. No es mala idea, pero lamento decirte que no será suficiente. Su sed de sangre es infinita y sabe que un muñón de ese tamaño cicatrizará pronto. Te pedirá más sacrificios y tendrás que dárselos, si no quieres que sea él quien te torture.

Cierra los ojos y acostúmbrate a tu nueva vida desmembrada. Comienza a aceptarlo. No me des las gracias. Afortunadamente he podido avisarte y convencerte de que acceder a tu mutilación es tu mejor y única salida.

Exactamente este es el discurso de la crisis.

Sustituye asesino en serie por crisis. Tú, en tanto que individuo, no eres la víctima, porque lo que se persigue desmembrar es el estado del bienestar. Las mutilaciones autoinflingidas son los recortes que venimos soportando con complicidad silenciosa. Sigue leyendo

Se vende país al mejor postor. Razón España

Hace no demasiado tiempo quienes gobernaban el reino de España se comportaban como nuevos ricos. Disfrutaban echándose la mano al bolsillo e invitando a una ronda de infraestructuras, sin importarles el pasado mañana. Esos mismos –u otros como ellos- se comportan ahora como nuevos pobres, arrastrando al país por el suelo de la indignidad para mendigar cualquier triste moneda que brille ante sus ojos.

La última ocurrencia ha sido ese anuncio sonda de conceder permisos de residencia a quienes compren pisos de más de 160.000 euros. Quienes antes se daban golpes de españolidad en el pecho clamando contra la invasión inmigrante y su legalización, quieren colgar en la puerta de las fronteras de España el cartel de “Bienvenidos los ricos; absténgase los tiesos”.

Al parecer, pretenden captar capital ruso y chino primordialmente. Camino a la bulbuja inmobilialia.

Si eres inmigrante y no tienes dinero, debes saber que ya no somos tan buenos anfitriones, apestado extranjero. Somos un país en proceso de acostumbrarnos a nuestra nueva pobreza y a quienes hacen las cuentas tus enfermedades les joden los rescates bancarios. No hay dinero para todo y el gobierno entiende que pagarte la sanidad es un lujo que no podemos permitirnos –mal rayo les parta-.

No es xenofobia, es clasismo. Como decían a golpe de 3×4 hace ya unos años, “este es otro racismo, más duro y más puñetero; tanto tienes tanto vales, aquí sólo importa el color del dinero”. Sigue leyendo

Mi detective y el increíble caso de las cuentas suizas

Vi el anuncio sorprendido hace unos días. Una empresa de descuentos ofertaba la posibilidad de contratar a un detective por 39 módicos euros. No pude resistir la curiosidad. Decidí llamarlo y fijamos una cita. Quedamos en un sitio público y me dijo que le reconocería por el periódico y un sombrero.

Era un hombre de palabra, aunque también de pocas palabras.

– Desea contratarme.

En realidad, mi vida es tan gris que poco hay que investigar en ella, pero pensé unos instantes y decidí encargarle un asunto que me tenía preocupado.

– Ha oído hablar de unas noticias de las cuentas en Suiza de algunos políticos de CIU…

Podría haberse descojonado en mi cara, pero aguantó mi mirada impertérrito. Sigue leyendo