Carnaval de Cádiz – novela

Citas del Carnaval de Cádiz en la novela

Todo libro que quiera ser auténtico debe, en mi opinión, estar penetrado por la manera de ver el mundo de su autor. Como buen aficionado al Carnaval de Cádiz, decidí escoger fragmentos de algunas de mis muchas agrupaciones favoritas para encabezar los capítulos de la novela. Con toda humildad, esta pequeña selección de coplas, que anticipa el contenido de cada pasaje de la obra, es mi pequeña aportación para reivindicar la dimensión cultural de una fiesta que es capaz de llegar mucho más allá de donde casi todos imaginan.

Capítulo 1

Pobre de aquel que aun mirando nada ve, que aun sintiendo nada siente y aun entendiendo nada entiende. Pobre de aquel.

La niña de mis ojos.

En este primer capítulo el protagonista, Martín de Miguel, da los primeros pasos para tratar de componer las piezas de un puzzle cuya verdadera complejidad aún no puede ni tan siquiera imaginar. Un incidente inesperado le revela la abundante presencia militar y le ofrece un primer indicio de la delicada situación política y social que el gobierno argentino pretende ocultar ante los ojos de sus visitantes extranjeros.

Capítulo 2

Mi alma es la de un chiquillo, sola en la oscuridad, dando palos de ciego sin saber a dónde va.

La niña de mis ojos.

El mundial avanza. Italia se enfrenta a Austria mientras todo el país argentino está pendiente de saber si su selección nacional es capaz de derrotar a Brasil en un encuentro decisivo para la clasificación. Un mujer desconocida cita a Martín para en encuentro miesterioso al que acude sin demasiado interés; por primera vez le hablan de los abusos militares, de un secuestro, de desapariciones, en un relato que se le antoja muy alejado de los intereses meramente laborales que le han conducido a Argentina.

Posteriormente recibe un aviso muy clarificador:  “(…) cuidado con lo que preguntás y a quién. Acá no todos son tan colaboradores (…)”.

Capítulo 3

Por eso cuando las banderas cubrieron la ciudad entera sentí el mayor escalofrío, lo que pasaba era más grande y cada gol más importante que “to” el triunfo conseguido.

Los parias.

20 de junio de 1978. Argentina se paraliza y toda la pasión de un país se concentra en un estadio, el de Rosario, que por unas horas se convierte en la “Caldera del diablo” para enfrentarse a Perú. Después de la gran victoria, Martín recibe una noticia sorprendente que le hace sentirse vigilado y perseguido, que le lleva a experimentar la parálisis del miedo.

Capítulo 4

“Es hora de enfrentarse a la triste verdad, o vamos a la trinchera o nos dejan sin “na”.

La trinchera.

Martín decide adentrarse en la cara oculta de la realidad argentina. Sus primeras indagaciones le acercan al horror que esconde la dictadura militar y una frase le resume la auténtica dimensión de aquel mundial: “Si gana Argentina, perdemos todos. Ganan los militares, pierde el país para siempre. Ellos van a ser los campeones”.

Capítulo 5

Tremenda, la vida te hará enseguida a base de palos, un hombre malo, un hombre bueno. Los buenos perdonamos, los malos pierden menos.

El golfo de Cádiz.

“Nunca faltan putos, faltan financistas. Y más ahora en la Argentina, un país podrido, corrompido de arriba abajo. Acá todo tiene precio, sólo hay que saber cuál”. Estas palabras de un abogado condensan el contenido de este capítulo, en el que Martín toma conciencia de que los contravalores del régimen militar han corrompido las instituciones nacionales, desde la judicial hasta la policial.

Capítulo 6

Los que en su nombre predican pobreza de oros cubiertos, los que en su nombre asustan al hombre abrazando al Estado, los que en su nombre quebrantan la vida civil con el miedo, en su nombre también sufrirán los castigos divinos.

Los ángeles caídos.

Martín accede al testimonio del horror, a la narración en primera persona de las barbaries perpetradas por los militares en los centros de reclusión argentinos. Y conoce la connivencia de ciertos religiosos con los abusos y los verdugos. Los traslados, los desaparecidos, la picana eléctrica y, finalmente, la muerte.

Capítulo 7

Va por el gaucho, va por la Pampa, va por el río del Amazonas, va por Neruda, va por Martí. Va por Allende, por Santiago, va por el indio, por el mestizo, va por el Boca y el guaraní. Va por el río de la Plata y va por su plata y mar, y va por cada mulata y va por su libertad.

Los parias.

Un descanso en el avance vertiginoso de la trama. Un tertulia de fútbol para sumergirse en las claves de aquel mundial del 78, en el eterno debate entre juego bonito y resultado, y en los motivos del enésimo fracaso español.

Capítulo 8

A morir, que la muerte es un día. A morir, que “pa” eso he nacido, a morir que “pa” eso he vivido, a morir pero con alegría, que la condena más mala y más traicionera que me han echado ya la he cumplido: la condena de la vida.

Los condenaos.

Llega la final del campeonato y también se acerca el final de la historia. Todas las piezas del complicado rompecabezas que Martín trataba de unir al principio de la novela cobran ahora sentido, dibujando un escenario tan inesperado como sorprendente.

Epílogo final

Libertad, se derramó por libertad la sangre de la sociedad y después de tanto sufrimiento seguir la lucha es un calvario.

Los Parias.

Una última y breve reflexión sobre el futuro de aquellos países que sienten la tentación de olvidar su pasado. Y sobre el papel crucial que jugó el mundial de fútbol en la evolución de la situación política y social en la Argentina de finales de los 70 y principios de los 80.