El abrazo del alma

Portada de El abrazo del alma, versión ebookLa novela El abrazo del alma narra la historia de Martín de Miguel, periodista deportivo español del diario El Amanecer que se encuentra en Buenos Aires cubriendo el mundial del 78. España ya ha sido eliminada, pero Martín sigue investigando y recabando información para esclarecer las sospechas acerca de la posible malversación de fondos de la Junta Militar que, desde el golpe de Estado de 1976, gobierna en Argentina.

Con la ayuda de un confidente, Martín intentará montar un complicado puzzle. Sin embargo, una misteriosa mujer le hará cambiar el curso de sus investigaciones y concentrar sus esfuerzos no tanto en la corrupción relacionada con el mundial sino en los desaparecidos y en la incipiente represión por parte del Régimen. A partir de este momento, la vida del periodista dará un giro por una pendiente escabrosa y sin freno.

El abrazo del alma

El abrazo del alma es más que una novela deportiva. Es, por encima de todo, una obra de denuncia situada en un contexto histórico muy concreto: el mundial de fútbol de Argentina 78, que se desarrolló en el momento de máxima dureza de la dictadura militar que gobernó el país desde 1976 a 1983.

Escribí este libro partiendo de una premisa que me resultó impactante: el testimonio de algunos supervivientes del Régimen que narraron cómo la algarabía de la celebración del título mundial que obtuvo la selección Argentina sirvió para acallar los gritos de las víctimas que estaban siendo torturadas en la ESMA, dada la cercanía existente entre este centro de represión y el Monumental de River donde se celebró la final del campeonato.

Esta novela ahonda en el drama de los desaparecidos y en el secuestro sistemático de bebés robados a sus familias de origen. Hace suyo el grito “Nunca más”, que dio nombre al informe final de la Comisión Nacional de Desaparecidos, en el que se narraban los más atroces horrores perpetrados por la dictadura argentina.

Todo ello envuelto, tal y como sucedió en la realidad, por la pasión de un mundial de fútbol que dejó nombres para la historia, como el del goleador Kempes, y partidos que aún hoy siguen bajo sospecha, como la abultadísima victoria de Argentina frente a Perú.

Fue un mundial muy especial. Deportivamente no se recuerda precisamente como uno de los más brillantes; en la prensa se le llamó el campeonato de la mediocridad. Sin embargo, el mundial de Argentina no solo es recordado por eso, sino por el especial contexto histórico en el que se celebró.

Videla en un acto público con jugadores de la selección argentinaDos años antes, concretamente el 24 de marzo de 1976, se produjo un golpe de Estado que derrocó del poder a María Estela Martínez de Perón. Argentina estaba viviendo una época de especial convulsión que los militares aprovecharon para implantar la tristemente célebre Junta Militar, compuesta por Agosti (Fuerza Aérea), Massera (Armada) y Videla, que se convirtió en presidente de la nación.

Los militares acometieron una etapa a la que eufemísticamente denominaron Proceso de reorganización nacional. Este proceso realmente se convirtió en una guerra sucia sin cuartel contra todos aquellos que no estaban perfectamente alineados con la ideología de los militares y que no compartían su concepto de cómo debía ser Argentina.

Fue evidentemente un Régimen muy duro, salvaje, que cometió prácticamente un genocidio amparado en la impunidad. Esta situación no fue ignorada por la comunidad internacional y en los meses anteriores a la celebración del mundial se constituyó el COBA, Comité Organizado del Boicot contra la Argentina, que pretendía boicotear el mundial y denunciar la falta de libertades y la violación sistemática de los derechos humanos que se estaba produciendo en tierras argentinas. Fue un movimiento iniciado en Francia, que fue el país donde encontró un mayor respaldo, y también apoyado fuertemente por Holanda.

Sin embargo, el mundial lejos de ser la oportunidad para denunciar los abusos de la dictadura argentina, más bien se convirtió en una fiesta de legitimación, que los militares aprovecharon en su propio beneficio.

Este es el contexto histórico en el que se desarrolla esta novela. En mi opinión, el gran valor de este obra radica en que desarrolla una idea de una gran fuerza dramática: la terrible paradoja establecida entre la celebración de un mundial de un fútbol, que es una de las mayores fiestas que a nivel mundial puede acoger una nación, y una dictadura tan sanguinaria como la que impuso la Junta Militar de Videla en la Argentina.

De Kempes a Videla

Entre toda la documentación consultada para la elaboración de este libro siempre me han llamado la atención algunos comentarios que creo reflejan la crueldad de la situación vivida.

Escuela Superior de Mecánica de la Armada, centro de la represión ejercida por la dictadura de VidelaEs el caso de la Presidenta de la Agrupación abuelas de la Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, que siempre ha manifestado el enorme sufrimiento que para ella supuso que el día de la final, mientras lloraba en la cocina de su casa por la desaparición de su hija, en el comedor muchos miembros de su familia jaleaban los goles de Kempes.

Hay muchos más ejemplos de esta confrontación de sentimientos, pero creo que ninguno tan esclarecedor como el de algunos superviviente de la ESMA.

La ESMA es la Escuela Superior de la Armada, que se convirtió en el principal centro clandestino de detención y tortura. La casualidad macabra quiso que este lugar estuviera, como dicen los argentinos a tan sólo unas pocas cuadras del estadio Monumental del River, donde se celebraron algunos de los principales partidos del campeonato, entre otros, la final. Como decía, algunos prisioneros recuerdan cómo el ruido de la fiesta, de la celebración de los goles, ahogaba los gritos de los torturados.

Este libro tiene una vertiente deportiva en la que caben los goles de Kempes, la clase de Bertoni o la fuerza de Passarella; también la sospechosa goleada de 6 a 0 con la que los argentinos derrotaron a Perú; la controversia en torno a la selección brasileña de Cutinho, posiblemente una de las más decepcionantes en la historia de ese país; hay hueco para la ausencia de Cruyff (nunca antes un futbolista ausente había tenido tanto peso en un campeonato); para recordar a una gran Holanda, capitaneada por Neeskens y Resenbrink; y cómo no, para la enésima frustración española, esta vez de la mano de Kubala, que llegaba con la esperanza de hacer un mejor papel del que finalmente hizo. Es, por tanto, una novela de fútbol, para los amantes de este deporte.

Pero a la vez es mucho más que eso. Es testimonio de la desaparición de más de 30.000 personas, de la apropiación de niños que eran robados a sus familias y de todos los engranajes que permitieron la aniquilación sistemática emprendida por la Junta Militar de Videla. También es una oportunidad para familiarizarse con todo un vocabulario del horror, plagado de eufemismos, con el que se pretendía suavizar la barbarie perpetrada.

Las abuelas de la Plaza de Mayo, clamando por los desaparecidos en la dictadura de VidelaPara realizar las labores de represión se crearon patotas o escuadrones de la muerte, que eran grupo de tareas, formados por entre cinco y diez militares, que se encargaban de chupar, es decir, secuestrar a los señalados. Para poder actuar pedían zona liberada, para que la policía no interviniese. Entraban en los domicilios, tabicaban a los rehenes, les tapaban los ojos y aprehendían todos los enseres de la casa, a modo de botín de guerra. Se los llevaban escondidos en los célebres Ford Falcon verdes y los conducían a los centros de detención donde eran torturados utilizando la picana eléctrica. Y finalmente, la inmensa mayoría de los secuestrados eran trasladados, que era la denominación bajo la que los militares encubrían sus asesinatos. Realmente los fusilaban en descampados o les drogaban y los arrojaban al océano desde un avión en los llamados vuelos de la muerte.

Así nacían los desaparecidos, una figura ideal para perpetuar el crimen. No hay cadáver, no hay asesinato, no hay culpables. No hay pruebas.

Creo, por tanto, que estamos ante una novela dura, de reflexión y de contrastes. A través de los diversos personajes que encontramos en sus páginas logramos comprender la situación que se estaba viviendo en Argentina, en una trama de intriga con la que también he pretendido generar un relato entretenido para el lector.

Reflexión final

Trasladémonos en el tiempo al 25 de junio de 1978. Estadio Monumental de River, Buenos Aires. Los argentinos se habían adelantado en el minuto 37 con un gol de Kempes. Holanda empató en el 81 con un cabezazo de Nanninga. En el último minuto de partido, en el 90, Resenbrinck se zafó de Olguín y lanzó un zurdazo que Fillol, portero argentino, no llegó a detener. La pelota se estrelló en el palo. Por un instante el corazón de los argentinos se había detenido angustiado. El final de la historia lo conocemos todos. Hubo prórroga, Argentina ganó 3 a 1 y se proclamó campeona del mundo. ¿Qué hubiera pasado si la pelota de Resenbrinck hubiera entrado? Nunca lo sabremos. Quizás los argentinos no habrían tenido nada que celebrar. Quizás Videla no hubiera podido monopolizar una victoria que no le pertenecía. Quizás el pueblo argentino, frustrado, no hubiera vitoreado a sus líderes. Y quizás, solo quizás, el fin de la dictadura militar hubiera llegado antes de lo que finalmente se produjo.

El abrazo del alma: premios y logros

Jurado del V Certamen Marca de novela deportiva. Foto realizada por Beatriz Guzmán y José A. García (18/12/06)El Abrazo del Alma se alzó con el primer premio del V Certamen del Libro Deportivo de Marca, que fue entregado en el transcurso de una gala literaria celebrada en diciembre de 2006 en la Casa de América de Madrid. El jurado del certamen estuvo formado por Carmen Posadas; Jorge Valdano; Lucía Etxebarría; Gallego y Rey; José Manuel Otero Lastres; José Luis Gómez; Daniel Samper; el consejero de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid, Santiago Fisas; el presidente del COE, Alejandro Blanco; y el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky.

Como autor, participé firmando ejemplares en las ferias del libro de Madrid y  Sevilla. Además, la obra estuvo presente en la feria del libro de Buenos Aires, donde fue recibida con enorme interés. El libro fue presentado al público en la librería FNAC de Sevilla, en un acto que contó con la participación de exfutbolistas como Pablo Alfaro y Julio Cardeñosa, que fue integrante de la selección española que participó en el mundial de 1978.

La primera edición de la obra, publicada por Edebé, contó con 7.000 ejemplares que fueron vendidos en España y Argentina hasta agotar existencias. Actualmente, la obra impresa se encuentra descatalogada, pero puede ser adquirida en formato electrónico a través de Amazon.

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El abrazo del alma: recortes de prensa

El siguiente dossier de prensa recoge en versión pdf algunos recortes relacionados con la novela, desde la noticia de la obtención del V Premio Marca hasta reseñas de la presentación de la obra en Sevilla, además de una entrevista en una revista madrileña.

El abrazo del alma: imágenes

Esta selección de imágenes resume visualmente la vida del libro. Puedes pulsar sobre cada una de las miniaturas para ampliar la fotografía y consultar su descripción detallada.

Origen del título

25 de junio de 1978. Argentina acaba de proclamarse campeona del mundo de fútbol tras derrotar en la prórroga a Holanda. Sobre el césped del estadio Monumental se abrazan los jugadores Tarantini y Fillol. Un aficionado sin brazos, Víctor D”Aquila, salta al campo para abrazarse con sus ídolos. El fotógrafo Ricardo Alfieri inmortaliza el momento en que D”Aquila parece fundirse en un abrazo con los campeones. Esta foto, denominada por el periodista argentino Osvaldo Ardizzone El abrazo del alma, es una de las instántaneas más premiadas de la historia del deporte. Como se dice en el capítulo final de la novela, esta fotografía representa en una metáfora perfecta la imagen de “un pueblo amputado que se echó en manos de sus verdugos sin reparar en su mutilación”.