Se vende país al mejor postor. Razón España

Hace no demasiado tiempo quienes gobernaban el reino de España se comportaban como nuevos ricos. Disfrutaban echándose la mano al bolsillo e invitando a una ronda de infraestructuras, sin importarles el pasado mañana. Esos mismos –u otros como ellos- se comportan ahora como nuevos pobres, arrastrando al país por el suelo de la indignidad para mendigar cualquier triste moneda que brille ante sus ojos.

La última ocurrencia ha sido ese anuncio sonda de conceder permisos de residencia a quienes compren pisos de más de 160.000 euros. Quienes antes se daban golpes de españolidad en el pecho clamando contra la invasión inmigrante y su legalización, quieren colgar en la puerta de las fronteras de España el cartel de “Bienvenidos los ricos; absténgase los tiesos”.

Al parecer, pretenden captar capital ruso y chino primordialmente. Camino a la bulbuja inmobilialia.

Si eres inmigrante y no tienes dinero, debes saber que ya no somos tan buenos anfitriones, apestado extranjero. Somos un país en proceso de acostumbrarnos a nuestra nueva pobreza y a quienes hacen las cuentas tus enfermedades les joden los rescates bancarios. No hay dinero para todo y el gobierno entiende que pagarte la sanidad es un lujo que no podemos permitirnos –mal rayo les parta-.

No es xenofobia, es clasismo. Como decían a golpe de 3×4 hace ya unos años, “este es otro racismo, más duro y más puñetero; tanto tienes tanto vales, aquí sólo importa el color del dinero”.

En este país no sólo la dignidad humana está en venta. También las leyes. Si defraudaste, nuestro gobierno está dispuesto a perdonarte, a cambio de que repatries el dinero que robaste a tus estúpidos conciudadanos, esos mismos que seguimos racionando nuestros sueldos mileuristas para pagar los impuestos en que se ciscan nuestros dirigentes.

El periodo de amnistía fiscal va a terminar y se anuncia que la cantidad recaudada es infinitamente menor a la pretendida por sus ocurrentes creadores. Sin embargo, ya les auguro que su mensaje al resto de la sociedad va a ser de largo recorrido. El pueblo no olvida que el sheriff del condado perdona a los forajidos mientras exprime los depauperados bolsillos del ciudadano medio, cuya indignación es directamente proporcional a la ineptitud de sus gobernantes.

La justicia española actual era inviable para un país pobre. Demasiados casos y el kilo de juez por las nubes. Como nuestros gobernantes saben que el vulgo no sabe valorar lo que no cuesta dinero, le han puesto precio a la justicia y ahora está más cara que comprar carabineros la tarde de nochebuena. Eso sí, muerto el perro se acabó la rabia. Ahora seremos un país injusto, pero vamos a eliminar la congestión judicial con inusitada rapidez.

España está de rebajas y tenemos una promoción que nadie podrá rechazar. Hacemos leyes a medida si te traes tu dinero, por sucio que sea, a nuestro pobre país. Recalificamos terrenos a gusto del consumidor para que nos colonice con su multinacional y cree puestos de trabajo, a la misma velocidad que destruyes otros tantos en el paleto comercio local.

Si eres un mangante magnate del juego, los casinos, el puterío y los rascacielos con neones, podemos ofrecerte Cataluña o Madrid, a elegir; prometemos babear tu trasero cuando vengas a escoger el escenario del crimen; y si es necesario, cambiaremos esas molestas leyes del juego o el tabaco, para que nos fumemos un puro a la salud de tus millones, con los pies cruzados en lo alto de alguna mesa, estilo Aznar.

Modestamente, si es patriótico ayudar a nuestro gobierno a conseguir dinero a cualquier precio, contribuyo con algunas ideas.

Podríamos nacionalizar el Real Madrid y llevarlo a jugar partidos amistosos en los salones palaciegos de jeques, sultanes y emires, a cambio de que compartan algún petrodólar. Tal vez, un concierto privado de Julio Iglesias para nuestros mejores inversores; o podríamos cerrar el litoral andaluz al uso público para dividirlo en parcelas de esparcimiento unipersonal, a disposición de quien pueda ofrecer más billetes que granos de arena tenga su playa.

Estamos en venta y el precio es negociable. De momento, sabemos que se puede perdonar el robo; que hacerse un buen español depende del dinero que quieras compartir con nosotros; que la salud es un lujo que no todos los pobres pueden permitirse; y que nuestras leyes no se escriben para ti, si tienes dinero con que emborronarlas. De momento no ofrecemos más, pero esto es el capitalismo y nosotros somos pobres, así que tal vez mañana podamos hablar de asuntos más serios.

Así, hasta que la mayoría silenciosa grite que mejor ser pobres que indignos.

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